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¿Existe la Congruencia en la política?

Publicado originalmente en https://www.alcaldesdemexico.com/de-puno-y-letra/congruencia-politica/ el 20 de septiembre de 2019

Hay una máxima que dice que en Política, percepción es realidad y cada vez se comprueba que en los gobiernos se carece de congruencia, lo que permite que esta sentencia sea cada vez más percibida como un hecho y no como un supuesto.

Ejemplos vemos y muchos, desde el candidato que en campaña anda en tierra, saludando y escuchando, diciendo que así será siempre, y que cuando llega al poder, cambia,  o aquellos que piden eficientar los recursos pero en sus gestiones, los dispendios en cosas simples son cosa cotidiana.

¿Será que en México la congruencia no nos importa?

En estricto sentido, un funcionario público debería ser “congruente” con visiones éticas que todo gobierno debe tener y sobre todo practicar. En ningún país  la corrupción o la irresponsabilidad son parte de las bases políticas de un partido o gobierno.

¿Entonces?

Acusaciones, algunas basadas en supuestos y otras en evidencias contundentes, suceden todos los días, pero parece no cambiar la situación, pareciera ser ya parte del ADN de algunos, es más, casi casi lo dan como parte de los hechos y costumbres. Y sigo creyendo, quizás ingenuo, que muchos son incongruentes no por maldad, sino por un extraño desequilibrio que nubla la razón al llegar al poder y nulifica cualquier dicho de terceros y más si no son de tu círculo, de tu gente, de tu partido.

Hay pues, una evidente ruptura entre lo que se dice y lo que se hace, entre la teoría y la práctica, pero se soslaya diciendo que si los demás lo hacían, pues entonces no está tan mal.

Es cierto que existen muchas trampas y tentaciones que acechan a quienes ostentan un cargo en el gobierno. Por ello, la premisa básica a cuidar es que el principal objetivo deba ser servir a la ciudadanía y no al revés.

Congruencia en todo, para todo

Es en la pasada ceremonia del grito de Dolores, celebrado en Palacio Nacional, donde el presidente Andrés Manuel López Obrador dio un claro ejemplo de institucionalidad al dar sus arengas y sobre todo, al compartir a los mexicanos una ceremonia que “parecía” ser austera, donde podemos dar un claro ejemplo de falta de congruencia y quizás hasta simulación.

Hasta antes de que circularan fotografías evidenciando lo contrario, se creyó que, a diferencia de otros sexenios, se rompía la costumbre, que no #protocolo ni #ceremonial, de tener invitados especiales en los salones adyacentes al balcón, en una especie de valla humana, arropando y alentando a la pareja presidencial en su recorrido al balcón.

Esta simple acción de inmediato generó comentarios positivos en las redes pues dichas imágenes (de pasillos vacíos) fueron transmitidas en cadena nacional y se generó la percepción que por primera vez se le daba el espacio y el tratamiento a cada personaje y momento.

Sin embargo horas más tarde circularon imágenes de invitados, haciendo valla, en los salones adyacentes solo que éstas, casualmente, no fueron transmitidas.

Ojo, un gobierno hace y, si no, debe hacer relaciones públicas gubernamentales, y para ello establece canales de vinculación y alianzas con distintos actores y sectores de la sociedad, en búsqueda de mejores condiciones para los gobernados. Y algunas acciones que pueden implementarse son, por ejemplo, hacerlos partícipes de eventos importantes; invitarlos a una ceremonia oficial es una forma de deferencia muy útil si y solo si se maneja con claridad y transparencia, pero al parecer, dentro de Palacio Nacional nadie vio con malos ojos que no se pasaran estas imágenes que tarde o temprano fueron compartidas por los mismos invitados.

Quizás en este punto digas “Pero hay cosas más importantes que unas fotos o invitados”, y sí, tienes razón, pero un gobierno que busca ganar la confianza y credibilidad de los 60 millones de votantes que, o eligieron a otro candidato o no votaron, no puede darse este lujo. ¿Y cuál es problema? Bueno, además de la reiterada falta de congruencia, y siguiendo en el ejemplo del grito,  más de 17 millones de mexicanos, según las cifras oficiales, vieron la ceremonia del Grito en televisión nacional,  y se quedaron con la “percepción” que esta administración hizo cosas diferentes.

Si recordamos que percepción es realidad, la del domingo, creada al aire, difiere y mucho de lo que pasó en Palacio Nacional y lo cierto es que un gran porcentaje de mexicanos se quedarán con lo que vieron en la tele pues no todos tienen acceso a internet donde pueden contrastar la información.

Por ello es fundamental que en el gobierno se asuma la idea de practicar la congruencia en todo, en lo que comunica, en lo que no, en cómo lo dice, para qué lo dice y a quien lo dice. Y nosotros los ciudadanos, ni comparsa ni verdugos, sino actores que exijamos lo que hace falta, reconozcamos lo bueno y ayudemos en lo que no funciona.

Decía Willy Brandt, “a los problemas de la democracia hay que responder con más democracia” y, agregaría, “congruencia”.

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El papel de la sociedad civil en los tiempos de la 4T

En los meses  que han pasado desde el  1 de diciembre de 2018, día en el que el presidente Andrés Manuel Lopez Obrador rindió protesta como mandatario, hemos visto cómo, a lo largo de más de 178 conferencias matutinas, el discurso ha sido muy claro: el pueblo “bueno” y los fifís, neoliberales o conservadores son los términos más usados en este ejercicio de comunicación, 1,111 vs 968 respectivamente. (Datos de Luis Estrada @luisestrada_).

Esta comparación nos permite entender la narrativa que se ha construido a lo largo de estos más de 258 días y que se refuerza no solo en las “mañaneras”, también el poder que las redes sociales han tenido en la conformación del discurso, el apoyo de cuentas oficiales e institucionales y al mismo tiempo, lo dicho por los propios titulares del gabinete presidencial, han abonado al mensaje central de la 4T, la transformación de todo, a pesar de todo.

Y no es que esté mal este afán de renovar las instituciones y la forma de hacer gobierno, que no política, aunque a veces pareciera ser más que estamos en eterna campaña que en el pleno ejercicio de funciones de un gobierno. Es de hecho esta promesa de “cambio” lo que llevo a Morena al poder, y sobre esa línea es que el gobierno ha seguido su marcha.

Desde el punto de vista de las ciencias sociales, sociedad civil refiere a la diversidad de personas que, con categoría de ciudadanos y generalmente de manera colectiva, actúan para influir o tomar decisiones en el ámbito público y que consideran a todo aquel no forme parte de los entes gubernamentales.

El sociólogo francés Alan TOURAINE, en su libro ¿Qué es la democracia?, publicado por el Fondo de Cultura Económica, México, en el año 1998, refiere que “La existencia de una sociedad civil diferenciada de la sociedad política es un prerrequisito para la democracia. Sin ella, no hay Estado legítimo”. Y es en estos tiempos donde la sociedad civil toma un papel preponderante como contrapeso a posibles acciones que no sean las adecuadas para la sociedad, aunque muchas veces  alzar la voz no cambie  una decisión (como en el caso del NAICM).

El pensador alemán Jürgen Habermas sostiene que la sociedad civil tiene dos componentes principales:

  • Instituciones que definen y defienden los derechos individuales, políticos y sociales de los ciudadanos y que propician su libre asociación.
  • Movimientos sociales que plantean nuevos principios y valores, nuevas demandas sociales, y que son vigilantes además, de la aplicación efectiva de los derechos ya otorgados.

No es de extrañar y más en el contexto actual, que la sociedad civil , como concepto y como realidad, se ha ido fortaleciendo en todo el mundo y que estamos enterados de su alcance no solo por su impacto real, sino que al estar inmersos en un mundo donde la democracia se ha convertido en un ideal cada vez más buscado por las sociedades, su trabajo no pasa ni debe pasar desapercibido, aunque se trate de grupos no afines o que representen ideologías diferentes,  son al final del día, contrapesos que presentan  alternativas y que complementan demandas que nacen de la sociedad.

El gobierno debe de asegurar que la sociedad civil tenga espacio y sus voces escuchadas y consideradas en cualquier democracia, eso legitima el accionar del gobierno y al mismo tiempo, le permite un margen de maniobra que le permita actuar en lo que resta del sexenio. Los bonos políticos con los que comenzó el presidente no son los mismos ahora, si, todavía alcanzan para hacer cambios sin que haya tanto alboroto, pero cada vez este bono disminuirá y tendrá que contemplar, sin descalificaciones y sin narrativas funestas que el gobierno trabaja para todos los ciudadanos y al mismo tiempo, quienes encabecen los movimientos de la sociedad civil, deben entender que lo que se busca es fortalecer las instituciones, no debilitarlas y que en ello, hay una dosis de responsabilidad.  Es decir, no solo es lo que haga el gobierno o la S.C.  es lo que se  haga en conjunto, la gobernabilidad depende de ello.

Entre la percepción y la realidad

Hoy más que nunca la frase “Percepción es realidad” ha perdido significado en el escenario político y público actual. Entre “lo que es”, “lo que parece ser” o “lo que quiere ser” hay un mundo de diferencia, y cada vez se hace más evidente esta brecha, sobre todo en la comunicación oficial de la Presidencia de la Republica.

Cada mañana los mexicanos nos vemos sorprendidos por pronunciamientos y declaraciones del Presidente López Obrador en sus ya rutinarias conferencias “mañaneras” que minutos más tarde o en el transcurso del día son  desmentidas, explicadas, cambiadas o interpretadas en función del interlocutor y su interés  e intención. Así, pasamos de las declaraciones del Secretario Javier Jiménez Espriú diciendo que no hubo casos comprobables de corrupción en el NAICM, cancelado por López Obrador como parte de sus compromisos de campaña con el respaldo de unos cuantos miles de encuestados en su primera “consulta popular” que se hizo, además, cuando el Presidente aún no juraba al cargo, y con evidentes fallas, y que en días recientes el mismo AMLO contradijo y desmintió la declaración de Jiménez Espriú diciendo que sí hay corrupción y que eso es más que evidente y sin más pruebas que su palabra, el caso se cierra.

Este ejemplo representa el gran poder que el Presidente ha logrado a través de sus cotidianas intervenciones , donde el uso de simbolismos y el uso de figuras “malas y poderosas” a quien puede achacar las fallas y autorías, la “mafia del poder” nunca se fue y sigue “operando”, son una constante.

Así pues, la percepción general es la de un presidente que va bien y cumple, aunque la realidad, oculta entre las redes sociales y la propaganda  sugiere otra cosa. Lo cierto es que las cosas se pueden hacer mejor y ser comunicadas de forma más eficiente.  La evidente separación entre la percepción de la población afín al presidente y aquellos que con, así como algunos grupos sociales, empresariales y políticos se hace cada vez más grande y profunda.

Todo esto no es casualidad, detrás de esta “separación entre la percepción y la realidad” hay un equipo que ha sido capaz de crear estrategias de propaganda y no de comunicación social propiamente dichas.  El mínimo uso de argumentos  racionales y la sobreutilización de emociones y sentimientos  en sus dichos y declaraciones son brutales, logrando llevar la conversación por caminos llenos de subjetividad y hasta cierto grado, de divinidad (ellos, los ricos, los que piensan diferente son  los malos, nosotros, el pueblo, los que vamos a misa, los que nos portamos bien, somos los buenos).

El gran problema de tener entonces una presidencia propagandística y no una presidencia estratégica es que en realidad  tenemos un presidente y no un gobierno, y por lo tanto, los datos duros, los reales, las estadísticas, los números que no mienten y no tienen color o sentimientos, pasan a segundo término, a segundo plano, por debajo de lo que creemos y  suponemos, pero la culpa no es solo del presidente,  la responsabilidad de ello es compartida; como sociedad debemos ser más activos, investigar, contrastar fuentes, sin apasionamientos, sin rasgaduras, y quizás, solo quizás, un día la realidad sea igual a la percepción y viceversa.

La comunicación social y la propaganda en los tiempos de la Cuarta Transformación


La comunicación social debe ser institucional, es decir, posicionar a las instancias y sus programas, pero hemos visto, en las últimas semanas, como éste concepto se ha desvirtuado.

Todo gobierno que se precie de transparente, democrático y cercano, debe ser accesible para sus ciudadanos, buscando, en principio, mantener informados a la población de las acciones y resultados, todo esto, por medio de las áreas de comunicación social de los gobiernos.

Una adecuada comunicación social no solo permite mantener al tanto de las acciones de un gobierno, sino que al mismo tiempo, establece puentes y conexiones del ámbito  social – político, facilitando así el intercambio de ideas, el apoyo y soporte de las y los funcionarios y generado opinión pública, que termina siendo un termómetro real de las percepciones del gobierno en turno.
Con todo esto, y con una estructura humana y con un presupuesto, los gobiernos pueden y deben hacer campañas y estrategias que abonen al ánimo colectivo y, sobre todo, a generar una imagen e identidad de las instituciones y sus funcionarios, pero es, al mismo tiempo, un arma que si no se utiliza con fines éticos,  puede convertirse en un instrumento propagandístico.

Definimos #propaganda “la forma de comunicación que tiene como objetivo influir en la actitud de una comunidad respecto a alguna causa o posición, presentando solamente un lado o aspecto de un argumento.” Presenta como tal, ciertas omisiones y sesgos que permiten encaminar al que recibe estos estímulos ( propaganda) a considerar, hacer suya o apropiarse de una idea sembrada y haciendo un cambio en la actitud.
Aunque en nuestros tiempos el término propaganda tiene un sesgo negativo, su origen fue neutro, de hecho, personajes como el relacionista público Edward Bernays propuso campañas de propaganda para que los EUA pudieran luchar, con  el apoyo del pueblo norteamericano, contra los alemanes.
Hasta este punto, tenemos claro que la comunicación social debe ser institucional, es decir, posicionar a las instancias y sus programas, pero hemos visto, en las últimas semanas, como éste concepto se ha desvirtuado y estamos ante un excesivo uso de la imagen, nombre y figura del Presidente López Obrador.


La ley en México es muy clara en el tema de la comunicación social, el artículo 134 constitucional dice:
“Los servidores públicos de la Federación, las entidades federativas, los Municipios y las demarcaciones territoriales de la Ciudad de México, tienen en todo tiempo la obligación de aplicar con imparcialidad los recursos públicos que están bajo su responsabilidad, sin influir en la equidad de la competencia entre los partidos políticos. La propaganda, bajo cualquier modalidad de comunicación social, que difundan como tales, los poderes públicos, los órganos autónomos, las dependencias y entidades de la administración pública y cualquier otro ente de los tres órdenes de gobierno, deberá tener carácter institucional y fines informativos, educativos o de orientación social. En ningún caso esta propaganda incluirá nombres, imágenes, voces o símbolos que impliquen promoción personalizada de cualquier servidor público. Las leyes, en sus respectivos ámbitos de aplicación, garantizarán el estricto cumplimiento de lo previsto en los dos párrafos anteriores, incluyendo el régimen de sanciones a que haya lugar.


No obstante lo anterior, basta con dar un vistazo a las redes sociales del Gobierno de México y podremos encontrar el regreso del presidencialismo y el culto a la personalidad de AMLO, no hay día que no  aparezca en medios, que su imagen y frases sean replicadas no solo por sus seguidores, sino por las mismas dependencias que al hacerlo,  incurren en faltas al artículo arriba citado o bien, al artículo 9 de la Ley de Comunicación Social:
Artículo 9.- Además de lo previsto en el artículo 21 de esta Ley, no se podrán difundir Campañas de Comunicación Social, cuyos contenidos:
I. Tengan por finalidad destacar, de manera personalizada, nombres, imágenes, voces o símbolos de cualquier servidor público, con excepción de lo previsto en el artículo 14;
II. Incluyan mensajes discriminatorios, sexistas o contrarios a los valores, principios y derechos constitucionales;
III. Inciten, de forma directa o indirecta, a la violencia o a comportamientos contrarios al ordenamiento jurídico, y
IV. Induzcan a la confusión con los símbolos, ideas, expresiones, diseños o imágenes empleadas por cualquier organización política o social.


En momentos donde el ambiente del país se vive cambiante, donde el diálogo queda rebasado por la descalificación y donde lo institucional se deja de lado, es necesario y primordial que las áreas de comunicación social del Gobierno de la 4T asuman su papel y la congruencia y la coherencia sean las bases de toda estrategia de comunicación.


Felipe Reyes Barragan
felipereyesbarragan@outlook.com
felipereyesbarragan.blog

Los retos de la #comunicación #social y #política de #AMLO.

En estos días que han pasado desde que Andrés Manuel López Obrador tomó posesión como presidente de México, hemos podido ver cómo será el nuevo esquema de la comunicación y su gabinete hacia la sociedad.

Ha llamado la atención su estrategia, la falta de ella así como el centralismo con que ahora la presidencia se maneja.

Desde la ambigüedad y contradicción en tema sensibles como lo es el Nuevo Aeropuerto,  la Guardia Nacional y la Ley de remuneraciones, hasta la contundencia en eliminar reformas, desaparición de dependencias, es decir, hemos pasado por vaivenes en la forma comunicar y ser informados lo que ha generado un mar de comentarios, opiniones y percepciones que no abonan en mucho a la estabilidad del país, que más allá del divisionismo político, se encuentra inmerso en una realidad que ahora nos define.

AMLO retoma la conferencias matutinas mejor conocidas como “mañaneras” con el argumento de citar a los medios para generar la agenda y que los mexicanos estemos informados, así,  hemos visto  reportes de seguridad, chascarrillos, colados que van y piden apoyos o venden servicios,  declaraciones y posicionamientos poderosos. Si bien en la comunicación una de las máximas es informar bien y a tiempo, esta estrategia, la de las conferencias matutinas, terminará por saturar y agotar a los que asisten y a quien la preside. Lo cierto es que más que estar todos los días informando que se hará, lo que resulta más efectivo son los resultados, y los tiempos corren.

Continua la lectura en: https://www.alcaldesdemexico.com/de-puno-y-letra/los-retos-de-la-comunicacion-social-y-politica-de-amlo/

Publicado originalmente en https://www.alcaldesdemexico.com/de-puno-y-letra/los-retos-de-la-comunicacion-social-y-politica-de-amlo/

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#Actualizado Datos interesantes sobre la banda #presidencial, ¿Cuál es el orden de los colores, en que momento se porta, ¿Quién la confecciona? #México

La Banda Presidencial  “constituye una forma de presentación de la Bandera Nacional y es emblema del Poder Ejecutivo Federal, por lo que sólo podrá ser portada por el Presidente de la República, y tendrá los colores de la Bandera Nacional en franjas de igual anchura colocadas longitudinalmente, y con la modificación que el  Senado aprobó en cuanto a volver al anterior articulo sobre  la colocación de colores de la banda presidencial y  que turnó al Ejecutivo para su promulgación, a fin de que los ajustes estuvieran listos para la toma de protesta de Andrés Manuel López Obrador como Presidente de la República mañana sabado 1 de diciembre. El  color verde corresponderá ahora a la franja superior; lleva el Escudo Nacional sobre los tres colores, bordado en hilo dorado, a la altura del pecho y los extremos rematan con un fleco en color oro.http://www.milenio.com/politica/amlo-estrenara-banda-presidencial-senado-aprueba-cambiar-orden-colores ( Artículo 34)

Asi se vera la banda presidencial:

Resultado de imagen para banda presidencial

Este cambio nace de una iniciativa del grupo parlamentario MORENA quién modificó la ley para dar paso a una reforma bajo el siguiente criterio:

“Este protocolo formó parte de la historia de México durante 86 años, hasta la reforma de 2010, cuando se cambió el orden de los colores, colocando el color rojo en la parte superior, seguida del color blanco y finalmente el color verde en la parte inferior, alterando el orden que durante 26 años se encontró regulado en la ley, desde 1984. Esa reforma interrumpió una parte importante de la historia de México al cambiar un uso institucional, por un criterio que no corresponde a la historia nacional, por lo que ahora se pretende retomar las formalidades y el protocolo tradicional de la banda presidencial, considerado uno de los símbolos más importantes de nuestro país”.

¿En qué momento se porta la banda presidencial?

Según el artículo 35, la banda presidencial se debe portar en las ceremonias de mayor solemnidad como lo es la transmisión de poderes, el informe anual del presidente de la República, la ceremonia del grito de Dolores y por último, en la ceremonia de cartas credenciales que preside el presidente para acreditar a las y los embajadores en el país.

La misma ley indica que el único que puede portar la banda presidencial es el titular de la presidencia exclusivamente. Esta indicación  se mantiene a raíz de un amparo que fue promovido por José Román Bartolo Pérez, Alcalde de San Salvador El Seco, Puebla, quien argumentó una supuesta inconstitucionalidad al limitar el uso de la Banda Presidencial solo al Presidente de la República.

¿Quién confecciona la banda presidencial?

Desde hace 42 años, Enrique Torres es la persona que se encarga de confeccionar la Banda Presidencial que los presidentes portan el día de la toma de posesión, de forma legal y oficial.

 Enrique Torres, ha confeccionando las bandas presidenciales  de Miguel de la Madrid 1982, Carlos Salinas de Gortari en 1988, Ernesto Zedillo en 1994, Vicente Fox en el 2000, Felipe Calderón en 2006, Enrique Peña Nieto en 2012 y finalmente Andrés Manuel López Obrador este 2018. 

Por la duración del mandato de más de 6 presidentes Enrique se ha dedicado ha este trabajo(Internet)

#Imagen y #comunicación del #Gobierno #electo

El día posterior a las elecciones, los y las ganadoras deben cambiar el chip y dejar atrás la campaña y empezar, ahora sí, con los números y la certeza de saberse ganadores, a planear y presentar la imagen y comunicación del gobierno entrante.

En México y al nivel federal, el margen fue tan amplio en la victoria  que no es necesario plantear estrategias, al menos en el arranque, de implementar un gobierno de coalición, como cuando se dan las votaciones cerradas y se recurre a ella (coalición), para dar certidumbre y a la vez, integrar a las fuerzas políticas en un solo gobierno.

Somos testigos, desde el 2 de julio, de cómo el presidente electo ha empezado a mover las piezas para iniciar el proceso de transición y que culminará  el 1 de diciembre.

Pues bien, todo esto, los pronunciamientos, las reuniones, las declaraciones del futuro gabinete  no son más que acciones que pretenden mostrar y posicionar la imagen y la comunicación que el gobierno tendrá los próximos 6 años. Una premisa fundamental es que esta imagen debe coincidir con la misma que se presentó como parte de la campaña, es decir, si antes de la elección el “candidato” mostraba una imagen, ahora, como funcionario electo, debe mantenerla y en todo caso, reforzarla, aunque es bien sabido que una cosa es lo que se dice en las campañas y otra, a veces distinta, la que se ofrece en los mandatos, derivado de varios aspectos que inciden e influyen.

¿En que debe basarse esta imagen y comunicación?

No es una pregunta fácil de responder, para ello, deben implementarse encuestas, sondeos, focus group, y tomar en cuenta lo que en campaña la gente pedía, así como lo que se comenta en redes sociales y de boca en boca. Es con esa información que los gobernantes deben implementar su marketing político, agregando nuevas cualidades, pero sin renunciar  a la personalidad  y estilo, que en términos reales, fue lo que lo llevo a ganar.

¿Qué pide la ciudadanía?

Basar la comunicación e imagen de un gobierno entrante es un tema complejo, pero detectamos al menos, y en este momento 4 temas fundamentales:

  1. Honestidad y congruencia
  2. Unidad y respeto
  3. Tolerancia y empatía
  4. Cumplimiento de cada una de las promesas emitidas en campaña.

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